¿España y olé…? ¡Mis cojones!

¿España y olé…? ¡Mis cojones!

27 abril, 2019 2 Por Alberto


Cómo te roban y te dejan con cara de gilipollas

¡¡¡NOOOOOOO!!! ¡¡ESO NO HAY QUIÉN SE LO CREA!! ¿ROBARTE? ¿QUIÉN? ¡¡¡VENGA YAAAA!!!

¡¡Así es!! ¡¡Tal y como te lo cuento!! divertido, ¿verdad? Pues espero que disfrutes de la historia de mi paquete (¡hablo de un envío postal! ¡¡Malpensado!!) porqué a mi no me hizo ni puta gracia. Pero sobretodo lo voy a contar para que nadie más caiga en la trampa del robo a mano armada y a cara descubierta por parte de los servicios postales y la aduana española. El «tinglado» lo tienen muy bien montado, no hay manera de evitarlo. Bueno, sí, solo hay una, pero para averiguarlo tendrás que llegar hasta el final del post. España es una potencia mundial en muchas cosas… Y EN ROBAR, TAMBIÉN SOMOS DE LOS MEJORES. España y su corrupción, ¿Verdad? Ya sabemos… El país del Lazarillo de Tormes.

Esta es la historia de una larga espera. LA HISTORIA DE MI PAQUETE.

Te pongo en situación

Cuando empezamos este viaje sin retorno por el mundo, preparamos una mochila con la suficiente ropa para pasar la mayoría de estaciones, tanto invierno como verano. Así que nuestras mochilas pesaban la nada despreciable cifra de diecinueve kilos. Al finalizar nuestra andadura por Nueva Zelanda, leer más aquí y  aquí,y aprovechando que íbamos a pasar quince días visitando Sídney y Melbourne decidimos hacer un envío de ropa de invierno a casa. Nuestra propia ropa.

El último día de Melbourne, fuimos al local de Autralian post y al ver los precios desorbitados decidimos tan solo enviar dos míseros kilos de ropa. Algunas camisetas, calcetines, un cinturón, un libro, un chubasquero, cosas que preveíamos que al ir a Malasia, seguramente ya no íbamos a necesitar o que si las necesitábamos, podríamos adquirirlas a un precio mucho más económico que en España. Vamos, lo que se dice nada del otro mundo…

Como soy un friky de la filatelia y de la numismática

Aproveché para meter en el envío algunos billetes, monedas y sellos de los países que acabábamos de dejar atrás. Véase: Reino de Tonga, Nueva Zelanda y Australia. Una vez empaquetado todo el material bajo la atenta mirada de la chica australiana encargada del servicio postal (suponemos que controlaba que no enviáramos drogas… ¡o qué sé yo!) y pagados los cuarenta y seis euros del envío nos comunicaron que llegaría a los dos meses aproximadamente. Esto sucedió a mediados de Junio. Así que nos fuimos la mar de contentos de camino al hostel para preparar nuestro equipaje para viajar a Malasia. No pagamos el suplemento del seguro por que eran otros treinta euros más… y claro, lo que enviábamos ya era nuestro y lo habíamos comprado en España hacía años. Y no sabéis lo bien que me sentó perder dos kilos de peso en mi mochila, si quieres saber más, clica aquí.

Y pasaron los meses

Habían pasado los dos meses desde el envío de mis pertenencias. Y desde casa no me daban señales de haber recibido nada, flaqueaba mi esperanza de que todo fuera bien, empezaba a pensar que no iba a llegar porqué habría sido retenido por la aduana de cualquier país, se habría extraviado o yo qué sé… que algún «amigo de lo ajeno» le hubiera metido mano a mi colección de billetes y monedas de países. Eso era lo que más me jodía. Perder (que me robaran) mi colección de monedas y billetes del mundo. Así, poco a poco, cabizbajo, como alma en pena iban pasando los días en mi vida. Como el soldado que espera la tan ansiada carta de su novia y a poder ser que no ponga que se ha ido o casado con otro. ¡Estoy exagerando! Quería ponerle algo de dramatismo al asunto. La verdad es que los días transcurrieron con total normalidad, con la «normalidad» de alguien que se ha ido a viajar por el mundo sin fecha de regreso, claro.

Llega la sorpresa en Vietnam

Así es. Me encontraba disfrutando de la ciudad de Hoi An, en Vietnam, a mediados de Octubre, ¡¡DE OCTUBRE!! Ya había dado por perdido el paquete. ¡¡¡Qué diablos!!! Ya ni siquiera me acordaba del dichoso paquete. Y de repente, recibo un watssup de mi padre. Un recibo de la aduana española donde me encomiendan a explicar qué demonios hay en el paquete antes de quince días laborales, sino, ese paquete sería cancelado. Ea. ¡¡Ole tus huevos aduanero!! ¡¡Claro que si!! ¿Y qué se supone que haréis con mi paquete cancelado? ¿Cómo se gestiona eso? ¿Quién cojones se quiere quedar con mi cinturón, mi libro y los billetes y sellos que envío? Llamadme desconfiado… pero estas cosas a mí me huelen mal. A gato encerrado. Raudo y veloz le expliqué a mi padre que haría el papeleo necesario a través de internet intentando molestarle lo mínimo posible. ¡¡Un jubilado teniendo que lidiar con los funcionarios de correos y aduanas!! ¡¡Eso no hay corazón que lo aguante!! Ya tiene suficiente con lo suyo el pobre hombre (Papa, te quiero).

Comienza la cuenta atrás

Lo primero que hay que hacer es crearse un perfil de usuario en la página de aduanas www.adtpostales.com, después hay que descargarse un papel y rellenarlo. Así de sencillo y así de rápido, ¿Verdad? ¡¡MIS HUEVOS!! No vayas tan rápido. Pues resulta que los ladrones, perdón, señores quise decir señores, de aduanas no contemplan la opción de ENVIAR TUS PROPIAS PERTENENCIAS. Míralo con tus propios ojos si no me crees. Ahí te dejo la foto. ¡¡Y no solo eso!! Te obligan a que pongas qué precio crees tu que tienen las pertenencias que envías. ¿¿¿¡¡¡PERO QUÉ PUTO PRECIO!!!??? ¡Si he enviado ropa que tiene más de 8 años! No hay escapatoria. Te tienen bien agarrado por los huevos. Ay amig@… si no pagas, se lo quedan ellos. Si rellenas los papeles y los validan fuera de la fecha, se lo quedan ellos. Lo tienen todo atado y bien atado.

si envías un paquete a tu casa desde el extranjero

Este papel anacrónico en el que no existe la opción de enviarte tu propias pertenencias estando de viaje. Que estamos en pleno siglo XXI.

Que no pare la fiesta

No envíes nada. Es un follón. No vale la pena el tiempo que se le dedica.

Después de enviarles el formulario rellenado, hay que esperar la respuesta por mail. ¡¡Atención!! esto que voy a decir no es ninguna broma: Fue rápida, en un día. Peeeeeeeero desafortunadamente me la rechazaron. Ya os dije que el asunto no iba a ser rápido ni fácil… ¿Y por qué me la rechazaron?, ¿Quieres saberlo? Porque según los ladrones, quiero decir señores, de aduanas, mis pertenencias no pueden tener un valor de cero euros. Dígame usted ¿Qué precio le pongo a un cinturón que tenía 8 años de antigüedad? o ¿Qué valor tienen un par de guantes comprados en Bolivia en 2013 por menos de dos euros?, a ver señor ladrón (ya no merecen lo de «señores») dígame, ¿qué precio tienen unas camisetas compradas en el Decathlon por dos euros? Con todo lo que yo creía que era el sentido común, les expliqué escribiendo a mano que lo que tenía un valor de «cero» euros era porque era mi propia ropa que la enviaba por no querer cargarla más. Acababa de dejar el invierno de Nueva Zelanda y ponía rumbo al caluroso y húmedo sudeste asiático. Parece que mi sentido común no coincide con el sentido común de los ladrones de aduanas. El protocolo de aduanas te obliga a que seas tu quién le ponga un precio (superior a cero euros, ¡QUE LO SEPAS!) y detalles qué productos envías. He de decir que el servicio de asistencia de adtpostales.comNI ASISTE NI SIRVE. Vamos, una puta mierda es lo que es. Más vale que tengas el «culo pelao» de lidiar con este tipo de chusma y te lo guises tu mismo si no quieres ver cómo desaparecen en el aire tus pertenencias.

El plazo se agota

Y así luchando cada uno de los quince días que me habían dado de plazo, enviando quejas a la web, poniendo en conocimiento de atención al consumidor la mala experiencia y el mal servicio, rellenando día si y día no el maldito formulario aduanero acabaron por dar sus frutos. Todo el sacrificio, todas las tardes yendo a buscar un cybercafé (en Vietnam aún quedan algunos) donde imprimir y reenviar el formulario, de haber calculado el precio de los productos que había enviado en base a una devaluación constante del 5% anual y otra no constante aleatoria, por supuesto esto último es broma, no estoy tan mal de la cabeza, ¡¡lo hubieran flipado en aduanas!! Repito, después de todo acabó por dar sus frutos: NO SIRVIÓ DE NADA. Pero de nada, nada, naaaaada. Tres días antes de la fecha límite, recibo un mail de aduanas diciéndome que han validado mi paquete y que en unos días será enviado a la dirección que tienen. ¡¡QUE ENCIMA ESTABA MAL!! ¡¡OS LO DIJE EL PRIMER DÍA!! ¡¡CAMBIADME LA PUTA DIRECCIÓN DE ENTREGA!! ¡¡JODIDOS INÚTILES!! Menos mal que mi hermano trabaja en correos y pudo hablar con sus compañeros que iban a enviar mi paquete a otra ciudad. Y no, no podía recoger el paquete porque tenían que entregarlo en el domicilio. ¿¡¡No me dirás que no es para morirse!!?

La traca final

Un final de cuento, ¿verdad? todo salió bien. ¡Una mierda pá tí! Resulta que aduanas te bloquea el envío, te dice que le pongas precio a lo que envías, y cuando haces todo eso, llegan con sus huevazos de ladrones y te dicen: SI QUIERES EL PAQUETE HAY QUE PAGAR TREINTA Y CINCO EUROS DE IMPUESTOS. Pero de ¿¿!!Qué putos impuestos me estás hablando, gañán!!?? ¡¡Pero si es mi propia ropa!! ¡¡Si ya había pagado los impuestos!! ¿¿Cómo voy a pagar treinta y cinco euros en impuestos por un paquete que todo junto no suma más de treinta euros!!?? Y se quedan tan panchos. Juro que le hubiera prendido fuego a la maldita sucursal de aduanas si hubiera estado ahí delante, LO JURO. ¿¿¿España y olé…??? ¡¡MIS COJONES!! Bendita gracia le hizo a mi padre jubilado soltar treinta cinco euros por la tontería de su hijo, ya me lo dejó bien claro después de retirar el paquete de correos: NO MÁS ENVÍOS. DALE LA ROPA A ALGUIEN O LA TIRAS. Esto es España, hijo, el país de la picaresca. Creo que dijo picaresca por no decir de «los putos ladrones».

Lección aprendida

Este es el consejo que os voy a dar. NO ENVIÉIS NINGÚN PAQUETE ESTANDO DE VIAJE. Es mejor que vayáis tirando o donando la ropa que os vaya sobrando. De verdad. No le deseo ni al más cabrón de mis enemigos que tenga que sufrir y pasar por semejante trámite. Treinta y cinco euros dan muchísimo de sí en Vietnam, te lo aseguro. Puedes ver cuánto dan de si esos míseros treinta y cinco euros en www.exploralabola.com Y peor cara se te queda cuando haces la suma de los cuarenta y pico euros pagados por el envío del paquete más estos treinta y cinco, vamos, lo que viene siendo la cara de gilipollas que he puesto por título.

 

Y a tí, ¿Te había pasado algo semejante pidiendo en Aliexpress? Siéntete libre de opinar e incluso de reirte de mí. ¡Cuéntamelo!

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