Nueva Zelanda por segunda vez

Nueva Zelanda por segunda vez

21 agosto, 2018 0 Por Alberto

Nueva Zelanda por segunda vez

Pues si. Aquí estamos de nuevo. No, no nos hemos vuelto locos y no, no hemos dado la vuelta al mundo y volvemos a empezar, no. Hemos regresado a Nueva Zelanda por segunda vez. ¿ Por qué? Bueno…. básicamente porque Nueva Zelanda es la puerta de entrada al Reino de Tonga. Sí, en breve regresaremos a Tonga. Pero el porqué y demás razones ya las contaré a su debido tiempo y en su debido post.

¿ Y qué hay de nuevo en Nueva Zelanda?

¡¡NADA!! No hay nada nuevo.La verdad es que vamos a ver muy poco de Nueva Zelanda, esta vez vamos a estar solamente 20 días en casa de unos señores ( pero es que además es invierno y aquí, llueve todos los ¡¡putos días!!)Lo mejor es que de cara a regresar a Tonga queríamos ahorrar algo de dinero y encontramos una página de personas que necesitan que “alguien” cuide de sus animales de compañía ( perros, gatos, tortugas, incluso vimos canguros y cocodrilos…) mientras están de vacaciones y/o por la razón que ellos quieran: negocios, mudanza, un entierro en otro lugar, curas hospitalarias… Esto es totalmente gratis, no hay dinero por el medio. Nadie gana nada económico.

Qué vamos a cuidar en Nueva Zelanda

Hemos venido 17 días a casa de un matrimonio encantador que nos ha dejado su casa gratis a cambio de cuidar de un gatito llamado Gonzo. Una monada de gatuno. La verdad es que esto de poder alojarte en cualquier lugar del mundo a cambio de cuidar mascotas, es la polla! Pero además, literalmente, ¡EN CUALQUIER PARTE DEL MUNDO! Sólo hay que darse de alta en la web y echar un ojo a las opciones.

Pero a lo que íbamos, el motivo de este post

No estoy aquí para explicar lo maravilloso que es el gato o lo que sea. Voy a explicar la situación que nos tocó vivir a nuestro regreso a Nueva Zelanda. En el aeropuerto de Auckland. 3 horas retenidos. Ni una más, ni una menos.



Todo empezó en el control de pasaportes

Después de casi 9 horas de avión sin comer, Air Asia es como un ryanair, así que cualquier cosa que quieras, lo tienes que pagar, llegamos de nuevo a Nueva Zelanda. Íbamos tranquilos, ya sabíamos las normas sobre “el qué llevar en el equipaje” y el “cómo hacer la tarjeta de declaración”  de la otra vez que estuvimos. Así que una vez aterrizados, nos dirigimos a buscar nuestras mochilas. Pero antes había que pasar por el control de pasaportes. Y es aquí donde nos llevamos la sorpresa del día. La señora ( no sé si son funcionarios, policías…) nos echa un ojo a los pasaportes y nos pregunta:

Aduanera: ¿ Motivo de su viaje a Nueva Zelanda?

Nosotros: Cuidar un gato.

Aduanera: ¡¡What the fuck!!

Nosotros: Sí, cuidar un gato (risas nerviosas).

Aquí acabó nuestra conversación con la señora. De repente se levantó de su asiento, cogió nuestros pasaportes y se fue. La vimos desaparecer por el horizonte… 

Y ahora el supervisor

La aduanera había ido a buscar a su supervisor porque no estaba entendiendo una puta mierda de lo que le estábamos diciendo. Que si un gato, que si 17 días, que si la casa gratis… Así que el supervisor, con ese acento tan neozelandés nos dijo que, muy amablemente todo sea dicho, le acompañáramos que querían hacernos unas preguntas de rutina, que sólo iban a ser unos minutos. Y lo fueron, EXACTAMENTE 143 minutos. Ni uno más, ni uno menos. ¿Habéis visto ese programa del Discovery Channel que se llama “Control de Aduanas”? ¿Ese en el que se ven los casos australianos? Pues nos pasó eso mismo. No habían cámaras de televisión, pero fuimos a esos habitáculos fríos (literal, ¡helados!) y avasallados a preguntas.



¿Pero que está pasando aquí?

Nada más cerrarse las puertas de acceso automáticas, nos hicieron sentarnos en unas butacas y nos dieron un “flyer” en varios idiomas donde se nos explicaba que iban a tomarnos las huellas y a hacernos fotos para averiguar si éramos quienes decíamos ser. ¡¡Alucinante!!¡¡Flipa!! Toda mi cartera llena de tarjetas, carnets pero les voy a engañar haciéndome pasar por otro…¡¡claro que sí, guapis!! Así que nos conducen individualmente a una habitación donde nos toman fotos y las huellas dactilares. Aprovechando para interrogarte de manera sutil: ¿Dónde has viajado últimamente? ¿Qué haces en Nueva Zelanda? ¿ A qué te dedicas? y este tipo de preguntas. Que sepáis que las fotos las cruzan con los datos de USA ( si alguna vez habéis ido), sudan mucho de España. De hecho se partió la caja el hombre al preguntarle por qué no lo preguntan en mi país… En fin, fuimos potencia (¡¡jajaja!!).

 La broma no ha hecho más que empezar

Después de las fotos y huellas, nos llevaron a cada uno a una habitación a empezar el interrogatorio. Cámaras en el techo, una mesa y un teléfono. Además, tienen el aire acondicionado a 3ºC, ¡Un jodido congelador! Y aquí, el asunto empieza a ponerse feo. Te dejan esperando a solas, incomunicado unos 20-30 minutos. Y aparece un tipo de aduanas con una libreta y ME VUELVE A PREGUNTAR LAS MISMAS PREGUNTAS QUE LAS DOS VECES ANTERIORES. Me advierte que mentir en mis respuestas puede acarrearme problemas en caso de que decidan no aceptarme en el país… Y ahora sí, empieza un interrogatorio muy muy muy personal. No sé si alguno de vosotros habrá pasado por algo así, pero yo, hasta la fecha nunca. Preguntas que no eran necesarias en absoluto para entrar en un país: ¿tienes herman@s? ¿Dónde están tus padres? ¿De qué viven los miembros de tu família? Si te pido el teléfono de tu padre y lo llamo, ¿me confirmará tu historia? Queremos saber tus ingresos, enséñanos las cuentas bancarias, ¿que es éste concepto? y cientos de preguntas así. Sí, en inglés. Él con su acento neozelandés y yo con mi inglés de “verano de Lloret de mar”… os podéis imaginar…

Al final todo se arregla

Si te paran en la aduana de Auckland, en Nueva Zelanda. Te darán ésto.

Si, después de algo más dos horas, nos devolvieron los pasaportes y nos dejaron entrar. Nos pidieron disculpas y nos aseguraron que nuestras maletas iban a estar esperándonos al ir a recogerlas. Al llegar a la cinta de las maletas, ahí estaban. Custodiadas.

PD: Lo malo de todo esto, es que no pude hacer fotos de toda esta historia. Pero a cambio, me llevé el “flyer” de recuerdo de mi paso por las “mazmorras” del aeropuerto de Auckland. ¡Una nueva vivencia en mi vida!

También puede interesarte...