Tatuaje tribal Kalinga

Tatuaje tribal Kalinga

28 mayo, 2019 0 Por Alberto


Tatuajes filipinos

Una de las cosas que más me gustan en la vida son los tatuajes, y poder hacerme alguno mientras viajo, me encanta. El tener «recuerdos» de lugares, culturas y tribus diferentes en mi piel es algo por lo que siempre había sentido fascinación. Uno de los motivos de venir a Filipinas a parte de sus playas, claro está, es el tatuaje tribal Kalinga. Hace muchos años, vi un reportaje en el canal Discovery donde un tipo iba viajando por el mundo mientras se hacía tatuajes de diferentes culturas ancestrales. Tattoo Hunter se llamaba. Siempre soñé con poder hacer algo parecido. Y aquí estoy. En filipinas en busca de mi tatuaje.

La historia del tatuaje Kalinga

Con 102 años sigue estampando su firma en la piel de todo aquel que va a su pueblo a buscarla.

Cuando vi el documental por primera vez, quedé fascinado con la historia de la tatuadora. Era una señora quien tatuaba en el poblado, la única mujer a la que le permitieron tatuar. Si quieres saber cómo llegar al poblado haz clic aquí

. Lo maravilloso de toda la vida de esta señora, es que hoy, en 2019, ya tiene 102 años. Ya no puede hacer grandes tatuajes ni grandes diseños, de hecho, aunque la señora parece que «tiene cuerda para rato» hay días en los que se cansa de hacer tatuajes y para. Su firma, su sello son 3 puntos que hace a mano con los artilugios de toda una vida tatuando y cobra por ello el equivalente a tres euros. Desde la emisión del reporataje, en su pueblo se ha creado todo un merchandising alrededor de su figura. Desde hace unos pocos años, la mujer a empezado a enseñar el arte del tatuaje Kalinga a sus nietas. Actualmente hay cerca de veinte mujeres tatuadoras en todo el pueblo que se dedican a ello. Os aseguro que el negocio que mueve es alucinante. Los fines de semana, suelen ir entre dos cientos y cuatro cientos turistas (casi todos filipinos) a dejarse tatuar. Así que te recomiendo que si quieres ir, lo hagas entre semana. Yo fui un miércoles y fui el número veintitrés.

La encontrarás en Buscalan

Vive en un pequeño pueblo en las montañas del norte de filipinas llamado Buscalan. Y para llegar a él, necesitarás armarte de paciencia e ir soltando dinero a tu paso. El camino a su pueblo es muy muy sencillo, hay que bajar una montaña y subir otra, nada muy difícil. Hay que seguir un pequeño sendero y listos, en veinte o treinta minutos ya está hecho. Pero aquí empieza el negocio: El Autobús, te dejará en un pequeño pueblo muy cercano al camino, donde te avasallarán unos chicos para llevarte con la moto por cien pesos y dónde tendrás que contratar a un guía por mil quinientos pesos (precio único seáis los que seáis). Como ya te expliqué en este post, el tema de los guías es alucinante… ¡Menudo lobby se han montado!

Una vez en el pueblo

Después de bajar y subir el camino al pueblo, llegas a un chamizo donde tendrás que inscribirte en la lista porque aunque no te lo creas llevan un control de todo aquel que viene al pueblo. Para inmediatamente después… PASAR POR CAJA. Exacto. Setenta y cinco pesos que tendrás que pagar como «tourist fee». ¡¡Esto es Filipinas!! Aquí, ¡sablear al turista es el deporte nacional! No sea que te pareciese poca sangría económica hasta el momento. Una vez en pueblo, puedes quedarte a dormir. Tu guía te buscará casa. Pero si solo quieres tatuajes, subir pronto por la mañana y bajar por la tarde es factible. Porque en el pueblo… ¡¡Los precios son un escándalo!! Vamos, un robo en toda regla.

Mi tatuaje

A mí me hacía especial ilusión tener la firma de la señora. Así que nada más llegar al pueblo, fui a buscarla y a tatuarme. Otros ciento cincuenta pesos más… Pero no contento con eso, quería hacerme un tatuaje tribal Kalinga, así que encontré a dos familiares de la señora que por otros ocho cientos pesos me hicieron mi tatuaje.

Y todo eso, ¿por cuánto?

Pues la verdad es que me salió más caro el ir a conocer a la señora que los tatuajes tribales Kalinga. Si hago las cuentas rápidas, me sale que me gasté entre ir a verla y tatuajes:

500 PHP del guía (éramos tres personas).

300 PHP por dormir una noche. 

100 PHP desde el pueblo donde dormíaal pueblo donde me dejó el autobús.

100 PHP de la moto hasta el inicio del trekking. 

100 PHP por mi comida de arroz con pollo.

75 PHP de la «Tourist Fee».

Estos gastos no te los va a perdonar nadie. Vas a pagar sí o sí. En total mil ciento setenta y cinco pesos.  Si a esto le sumamos los novecientos cincuenta por los dos tatuajes… DOS MIL PESOS del ala me costó la broma. Pero ¡ojo! estoy deseando volver a ir porqué quiero más… Es lo malo de estar «enganchado» a los tatuajes. Que una vez que empiezas, ya no puedes parar. Son como la publicidad de esa marca de patatas fritas. Y el hecho es que sin lugar a dudas, ESTOY MUY MUY SATISFECHO POR TENER UN PEDACITO DE LA HISTORIA DE LA SEÑORA en mi piel.

Y tú, ¿Alguna vez te has tatuado algo relacionado con la cultura o la historia de algún lugar? Seguro que más de uno de los que leáis este post, lleváis un Sak Yant tailandés. De momento se me ha escapado, pero ese también caerá.

Apiádate de mí y dale clic a la publicidad. A ti no te costará nada de nada y me ayudarás a no tener que ir mendigando por las calles… El tatuaje me arruinó.