Tonga es perfecta en sus imperfecciones

Tonga es perfecta en sus imperfecciones

3 octubre, 2018 0 Por Alberto

 

No todo es malo en Tonga

Así es, aunque parezca que todo lo que escribo sobre el Reino de Tonga sean problemas, la realidad no es así. Las poco masificadas islas que tiene, la calma y tranquilidad que se respira, los paisajes de ensueño… Tonga es perfecta en sus imperfecciones. ¡Todo eso y mucho más es Tonga! 

Pero…

Sí querido lector. En esta segunda visita a Tonga, también hemos sufrido algunos acontecimientos rayando lo absurdo. E incluso, hemos podido ser testigos del mal cuerpo que se te queda, por no decir la cara de tonto, cuando por culpa de la no llegada del ferry pierdes tu vuelo. Nosotros estuvimos sólo una semana sin ferry, pero ha habido gente que ha perdido sus vuelos a América y Alemania. ¡Ahí es nada! A veces, la gente se toma las cosas demasiado a pecho… ¡pobrecillos!

Los chinos tienen el control

En la isla de Vava’u, los chinos son los comerciantes. ¿Qué tendrán los chinos?… me pregunto… En la total mayoría del Reino de Tonga, los chinos se han quedado con los negocios de restaurantes «locales», las tiendas llamadas «supermarket», que para nosotros sería el economato típico de cualquier barrio en cualquier ciudad de España y con las agencias de alquiler de coches.

No faltaba ningún extra en el super bólido tongano

No había un coche más discreto para moverte por una isla donde ya de por sí, no pasas desapercibido.

Entendiendo «agencia de alquiler» como tener un descampado al lado de su tienda de alimentación lleno de coches. Precio cerrado: 70 TOP por día. Durante la semana que estuvimos en Vava’u, no habían coches disponibles en alquiler. Así que tuvimos que ir preguntando por las tiendas de gente tongana y fuimos a parar con una família que nos alquiló su propio vehículo. Sí, el de cada día. Así que lo alquilamos. Al mismo precio que los chinos. Un flamante coche «tunning», impoluto y lleno de todas las comodidades posibles dentro de la gama. Solo pudimos aprovecharnos del buga dos días. Primero porque la familia lo necesitaba para hacer sus cosas y luego, porque nos dio la vena Robinson Crusoe y decidimos irnos unos días de relax (¿he dicho relax?) a una isla llamada Mafana.

Aventuras con el auto fantástico

Pocas veces me he encontrado en la vida con una duda existencial de este tamaño. Y es que al recoger el coche directamente de la señora, me dice que le ponga «sin plomo». Pero me asaltó la gran duda al llegar a la gasolinera y ver escrito en el tapón del depósito: DIESEL. ¡¡Buuuuffff!! ¡Difícil problema! ¿Qué hacer?¿¡hago caso a la señora o al tapón!? ¿y si les jodo el coche? Me caía el sudor frío por el pescuezo intentando escoger la respuesta a semejante problema universal… ¡¡A tomar por culo, sin plomo!! pero reconozco que pasé cinco horas acojonado por si el coche me fallaba.

Y el coche falló

Como veis, no le falta de nada. Incluso lleva el nombre de la liga de rugby de Tonga

Volvíamos de visitar una parte de la isla que no habíamos visto antes y por donde solo habíamos visto tres coches en más de cinco horas de paseo. Queríamos ver si encontrábamos una playa, así que Carol se bajó del coche mientras yo lo mantenía en marcha. La playa no valía nada, difícil acceso y llena de mierda. Así que pongo «D» en el cambio automático y…. ¡¡Voilâ!! el coche se para. Intento arrancar y no, no hay manera de que arranque. ¡¡Diesel, era diesel!! fue el primer pensamiento que me vino a la cabeza. Después de intentar arrancar el vehículo ocho o tal vez nueve veces, arrancó. Así que pisé a fondo para intentar llegar pronto al hostel.

Y el coche me volvió a fallar

¡Puto coche! ¡¡Seguro que era diesel!l ¡Tendría que haber hecho caso al tapón del depósito! el primer pensamiento en esta ocasión. Acabábamos de pasar un pueblo (cuatro casas mal contadas) y bajado una cuesta kilométrica y el maldito bólido se había muerto en mitad de un puente. Una subida por detrás y otra subida por delante. No había escapatoria. Otros diez o quince minutos dejando respirar al coche y de nuevo arrancó. Esta vez, hicimos el trayecto a casa a una velocidad de vente kilómetros por hora. Y llegamos, vaya si llegamos. No he querido saber nada del coche desde ese día…

Olvídate de todo en Mafana Island

Solo tienes que saber respirar y saber hacer fuego. Las dos condiciones básicas para llevar una existencia tranquila en esta isla. ¡Ahh! y sobretodo procurar que los mosquitos no te piquen en el culo cuando vayas al lavabo. Mafana, Mafana… qué decir de Mafana… Un «eco-resort» a vente minutos en barquito desde el muelle de Vava’u. Un lugar donde ver pasar los días y mejorar tus dotes como superviviente.

Aprenderás a hacer fuego en un ambiente húmedo y con toda la leña del mundo disponible, mojada. La gran putada es que no hay nada, así que si quieres irte seis o siete días, tendrás que llevarte la compra hecha. Una vez allí, tienes toda la isla a tu disposición. No te preocupes, hay cocina de fogones y todo lo necesario para cocinar. ¡E incluso tienes nevera! Una nevera de los años sesenta tumbada (horizontal) en el suelo que el barquero te llenará de hielo para que conserves en frío todo los alimentos que lleves. Y a partir de ahí, solo tienes que caminar descalzo y no preocuparte por el color negro que tendrán tus pies y la mugre acumulada en tus uñas hasta que regreses a la civilización y te puedas dar una buena ducha de verdad.

Pero no todo iba ser malo

No, puede parecer que en Tonga no hemos parado de sufrir contratiempos e inconvenientes, pero solo es cierto en parte. Tonga es un país que tiene una gran riqueza cultural e incluso de turismo. Un turismo diferente a todo. Algo que únicamente es posible hacer en este paraíso aún poco conocido. Aquí te dejo el link de la mejor experiencia vivida en lo que llevamos de viaje. Sin ninguna duda. Pero si quieres saber las partes buenas o cómo nos va el viaje, abajo tienes los links a nuestras redes sociales.

 

¿Alguna vez estuviste en el paraíso y viste que de paraíso no tenía tanto? No es decepción, no sé como adjetivarlo… Deja tus comentarios de las anécdotas que seguramente te ocurrieron en playas paradisíacas llenas de cocos y palmeras.

 

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